Separador-Azul-Blanco

Infantiles

Pautas para Infantiles Mayores

Las ideas y propuestas que siguen están dirigidas a los Entrenadores para ser aplicadas al ámbito de Infantiles Mayores (M14, M13 y M12). Sin embargo, más allá de ese destino específico y una vez evaluadas, podrían ser extendidas a nuestras divisiones juveniles y -en lo que corresponda- a todos los jugadores. Son sencillas y de fácil implementación, y deberán ser transmitidas a los Coordinadores y Entrenadores para su cumplimiento como “política de Club”: desde esta base, ese cumplimiento debería ser consistente y permanente y sólo podría ser dejado de lado luego de una decisión expresa y discutida de la Capitanía. De ese modo estas pequeñas conductas se naturalizarán y pasarán a formar parte del capital de nuestro Rugby. En este sentido y por tratarse de cuestiones opinables, será bienvenido todo planteo de los entrenadores y de la comunidad del Rugby relacionado con la conveniencia de estas pautas, pero esta discusión amplia y abierta no implicará en modo alguno poner en suspenso su cumplimiento. Debe advertirse que se trata de una serie de ideas no exhaustiva: esto impone la necesidad de su actualización permanente, en tanto nunca podrían cubrirse por completo y de antemano las situaciones a las que debe darse respuesta; no obstante, podrán servir de guía. Por último, las pautas que se proponen no tienden a disciplinar la práctica del deporte, sino a crear un ámbito de máximo aprovechamiento de sus beneficios: su finalidad será el desarrollo más fructífero de las capacidades personales y deportivas de cada jugador.

1.- Insistir sistemáticamente en el trato respetuoso y cordial con el árbitro, rival y compañeros.

2.- Desalentar que los chicos hablen en exceso en la cancha: la comunicación entre jugadores debe estar dirigida al juego y tampoco debe ser excesiva. Promover que eviten los reclamos orales o gestuales al árbitro, rivales y compañeros. Debe incitarse el aliento entre jugadores y eliminar las manifestaciones de “fastidio”. Evitar todo comentario hacia el público.

3.- Naturalizar pequeños gestos de consideración al rival. Si es conveniente y necesario, la actitud será explicada a nuestros jugadores para que comprendan el fin que se pretende. Sólo como ejemplo:

  • Siempre ofrecer vuelta en las salidas mal hechas
  • Si el rival queda con menos jugadores (salvo por razones disciplinarias) retirar del campo los jugadores que sean necesarios para jugar con igual número (y comunicarlo al entrenador rival)
  • Promover que si se lesiona un jugador del otro equipo, el capitán o quien haya estado involucrado en la jugada se preocupen en cancha por su recuperación
  • Desalentar los festejos excesivos (explicación mediante de que no se trata de reprimir la alegría por lo logrado, sino de tener en consideración al rival)
  • Los jugadores deben cumplir rigurosamente con el saludo a rivales y árbitro

4.- Debe integrar el equipo inicial quien asistió al entrenamiento, aunque la ausencia haya sido informada. Sólo excepcionalmente puede dejarse de lado esta regla, si la situación personal del chico hace conveniente que sea incluido en el equipo inicial.

5.- No sólo deben jugar todos los chicos que estén en condiciones, sino que todos aquellos que hayan cumplido sus compromisos deben jugar tiempos razonablemente equivalentes.

6.- En caso de que una categoría cuente con jugadores suficientes para presentar dos equipos en un encuentro, así se hará para facilitar que cada chico juegue una mayor cantidad de tiempo. Sin embargo, cada entrenador evaluará en el caso concreto si no resulta una exigencia excesiva desde el punto de vista físico (a este fin se tendrán en cuenta las pautas URBA y las características del grupo) y de la seguridad de los jugadores: en este caso sólo se presentará un equipo. Para el caso de que se armen dos equipos, se hará de modo que resulten parejos desde el punto de vista de la capacidad física y de juego: se evitará en estos casos la presentación de un equipo A y un equipo B.

7.- Salvo estrictas razones de seguridad, los entrenadores serán flexibles en el armado de los partidos a las necesidades del equipo rival (p.e., cantidad de jugadores, tiempo, etc.).

8.- Transmitir a jugadores y padres la irrelevancia del resultado frente al interés por el juego, por el desarrollo individual y colectivo y por el encuentro entre clubes.

9.- Nunca debe abandonarse un encuentro ni omitirse la presencia en el tercer tiempo de jugadores y entrenadores. Si muy excepcionalmente se considera que la continuidad del encuentro pone en riesgo la salud de los chicos, deberá consultarse a coordinadores y responsables.

10.- Deberá transmitirse -dentro de las pautas técnicas y pedagógicas que transmitan los Coordinadores y manejen con libertad los Entrenadores- un estilo de juego que potencie la capacidad lúdica y la imaginación de los jugadores, al tiempo que resguarde la solidaridad y el espíritu colectivo del Rugby. Esta propuesta pondrá el énfasis en un “rugby de desafío”, que deje de lado la preocupación por el error y por las inevitables consecuencias de la “toma de riesgos”.

11.- Todo incidente de conducta o de salud medianamente trascendente debe ser comunicado de inmediato a coordinadores o responsables, a fin de que se realice un seguimiento de uno u otro tema.

Separador-Blanco-Azul-